Legendarios

May 22, 2006

Los Músicos Muertos II

El detective se dirige al coche entusiasmado, barajando miles de hipótesis, abre el coche, y, al alzar la vista, vislumbra una oscura figura, impasible, observándolo fijamente. Durante un instante nada más existe. Sólo una tensión mortal. El detective Vergara intuye que algo sabe esa extraña figura que podría ayudarle en este caso, y percibe el temor del desconocido. ¿Pero de él o de otros? Martín cierra lentamente el coche, y la figura al fondo de la calle, que hasta entonces había estado inmóvil se agita, pero no huye. Puede sentir el miedo desde allí. Sabe que si se precipita huirá, así que lentamente se va acercando al desconocido. Lentamente, como un ladrón en la noche. Pero cuando apenas unos metros le separan del misterioso personaje, este retrocede y sale corriendo. Martín, sorprendido, se queda parado durante un segundo, pero inmediatamente se recompone y sale corriendo tras él, gritando: “Espere, pare” El desconocido corre como si huyera de la muerte, sacudiendo de vez en cuando la cabeza, como arrepintiéndose de algo. Las preguntas sobre el extraño se amontonan en la cabeza de Martín –“¿Quién es? ¿Qué hacía frente a mi propia casa? ¿Quería quizás confesar algo?”- El extraño gira de repente hacia un estrecho callejón intentando despistar a Martín, pero son muchos años de profesión y demasiadas persecuciones. Pero ya no es el joven patrullero que se divertía con aquellas persecuciones, y esta está durando ya demasiado, así que utiliza algo que ha ganado en contraposición a la pérdida de la forma física: la astucia. Desenfundando su revólver grita: “Policía. Alto o disparo”. Pero ese grito dejó de ser efectivo hace mucho y ambos saben que ni el grito lo detendrá, ni Martín disparará a quién quizás sea su mejor testigo. Aun así Martín repite su amenaza cuando gira la esquina, sólo para encontrarse en su camino un cubo de basura contra el que se da de bruces. Martín cae de culo, pero rápidamente se rehace y vuelve a gritar: “Alto o disparo”. Ahora esta cabreado. Ahora no va a dejar que escape por nada del mundo. Apuntando al cielo y sin dejar de correr Martín grita una vez más y está vez dispara. El sonido inunda el callejón con un estruendo ensordecedor y el desconocido tropieza y cae al suelo, pero girando en el suelo rápidamente se recompone y sigue corriendo a trompicones. Martín tiene cada vez menos fuerza y cada vez el desconocido está más lejos. Se va a escapar. ¡No! ¡Es su única pista buena! ¡NO! Martín se para en seco, se yergue, y apuntando con un pulso firme como si no acabara de correr como un poseso, dispara. Justo delante del desconocido los cristales de una farola rota por el disparo saltan como agujas afiladas. El extraño se detiene súbitamente, tan pronto y tan asustado que cae de espaldas. Esta es su oportunidad. Martín hace un último esfuerzo y se lanza hacia el misterioso desconocido. El extraño se encuentra a sólo unos metros, intentando ponerse de pie. ¡Ya es suyo! ¡Si! De repente un sonido llena el silencio de la escena y el tiempo se detiene, la escena se ralentiza. El desconocido se desploma lentamente sobre un charco de sangre, mientras Martín se abalanza sobre él gritando: ¡NOOO! Martín cae sobre el cuerpo sin vida del desconocido y comienza a girar hacia la pared, se pone de rodillas y sacando su arma se cubre tras un contenedor. Lentamente se alza tras el contenedor apuntando con su arma hacia todos lados, pero quién quiera que ha disparado ya no está. Acercándose al cuerpo sin vida del desconocido guarda su arma e intenta sacudirse la sangre del abrigo. Echa mano al bolsillo y coge su teléfono. Aquí ya no queda mucho que hacer.

Comments »

La URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://legendarios.blogsome.com/2006/05/22/los-musicos-muertos-ii/trackback/

Sin comentarios por ahora.

RSS feed para los comentarios de este post.

Deja tu comentario

Formato automático, el e-mail nunca se muestra, HTML permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>























Tema diseñado por Hadley Wickham, modificado por Almudena I. Bernardos. Alojado en Blogsome.